Publicación Gratuita No 4

Boletín Canino

 Debo corregir a mi perro?

Por Álvaro Osorio

 perro castigado

Jack Russel Terrier de 9 meses muerde bebe lactante en un brazo, al parecer la causa es un cuadro de agresividad posesiva.

Bulldog de 1 año salta sobre su dueña de 80 años, la tumba y le ocasiona una fractura en uno de sus brazos.

Este tipo de casos, no son titulares de los periódicos locales, pero son reales y fueron reportados en mi escuela de adiestramiento. El tema que voy a abordar en este boletín, causa polémica constante por estos días entre los entrenadores y comportamentalistas caninos, las posiciones están bastante polarizadas, pero por lo general ninguno de los dos extremos trata de encontrar un punto medio. A continuación trataré de dejar una posición que proporcione un enfoque equilibrado al problema.

El aumento de conciencia ecológica, de respeto y amor por los animales, ha desatado una fuerte tendencia a la educación manejo y entrenamiento de mascotas con métodos puramente positivos. Esto es algo bastante bueno pues hasta hace solo unos 25 años atrás, los métodos empleados para educar y entrenar un perro, se basaban puramente en el uso de presión física o castigo. El adiestramiento entonces era sinónimo de maltrato y podíamos observar animales obedientes pero temerosos de su entrenador.

Actualmente la balanza se carga hacia el otro extremo, para encontrar propietarios y entrenadores que piensan que el perro no se debe corregir nunca, que como dice el conocido refrán “no se debe tocar ni con el pétalo de una flor”. Por supuesto este extremo contrario al de hace unas décadas atrás, también ha iniciado a mostrar sus consecuencias.

Al igual que muchos de los niños y adolescentes pertenecientes a la tendencia de crianza moderna, muchos de los perros modernos, no conocen límites de ningún tipo, ni siquiera muestran un mínimo respeto por sus dueños. Al perecer mucha gente está empezando a olvidar que el perro ante todo es un animal jerárquico que necesita una estructura social definida, pues esta es la forma de vida que heredaron de sus ancestros genéticos los lobos. Claro que no falta  quienes dicen que el perro y el lobo no tienen nada que ver, que toda la educación de un perro se puede llevar a cabo solo con base en golosinas, como si fuese posible que entre lobos y perros existieran los premios y las recompensas.  Los protocolos de comportamiento del perro están fuertemente relacionados con los de los lobos. El perro, cuyo nombre científico es Canis lupus familiaris, es un mamífero carnívoro doméstico de la familia de los cánidos, que según la comparación de los mapas genéticos de ambas especies, constituye una subespecie del lobo (Canis lupus).

Creo con todo respeto que la gente, que opina que la educación y entrenamiento de un perro puede llevarse a cabo solo con el uso de recompensas, le ha faltado convivir y tratar de entrenar a perros realmente fuertes física y sicológicamente, a los cuales si no colocas una reglas claras de juego, y te posicionas como el jefe, literalmente terminaran siendo los dictadores de la familia, y causando cantidades de problemas a la comunidad que los rodea.

Es lamentable escuchar casos de agresiones de perros a los mismos miembros de la familia, incluyendo bebes de meses y/o ancianos, la mayoría de estas situaciones se presentan por una equivocada concepción a cerca de la convivencia y educación de una mascota.

Con esta posición no pretendo proponer una educación y entrenamiento canino, basados en el castigo y el maltrato pues no tendría sentido quedarnos 25 o 30 años atrás en la historia.

Con base en mi experiencia, pienso que se debe buscar constantemente un punto de equilibrios entre los dos extremos, se pueden educar y entrenar perros con premios alimenticios, caricias y juegos y considero que es el mejor camino para que una mascota entienda y memorice un ejercicio de obediencia determinado, de hecho lo aplico a diario con mis perros y los perros de mis clientes, pero tarde que temprano llegara un punto en donde sea necesario mostrarle a nuestro perro, que no solo somos sus amigos si no que también somos sus líderes.

Existe una gran diferencia entre enseñarle a un perro a que se siente y mostrarle,  que no está permitido apoderarse de lugares como las camas y los sofás hasta el punto de agredir a quienes se acerquen a estos sitios.

De igual manera, puedes fácilmente enseñarle a tu perro a acudir a tu llamado, pero no es igual de fácil y tiene una connotación diferente, enseñarle a no perseguir los niños cuando corren en el parque.

Para concluir, una vez más considero que la clave para que la convivencia con nuestras mascotas mejore, radica en un alto porcentaje en que cada propietario eduque su perro, pero antes se eduque él en el conocimiento, detallado de la naturaleza canina y de esta manera se encuentre capacitado y concientizado de lo que es tener un perro.

No esperemos a lamentarnos ante una tragedia causada por nuestra mascota, para tomar acciones al respecto, en donde generalmente es el perro el que paga la consecuencia más cara de sus acciones, sin tener una verdadera conciencia de estas.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *