Hoy recibí una llamada de una clienta:

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Clienta:

Buenas tardes, es que tengo tres pinschers, padre madre e hijo. El padre le está pegando al hijo. Necesito entrenarlos para que no se peleen más.

Yo:

Por lo que  usted me cuenta, tiene un problema de comportamiento con sus perros. Lo primero es hacer una valoración para encontrar las causas que están ocasionando esa conducta agresiva. Una vez determinemos la causa, podemos iniciar a trabajar con usted y su familia. Posiblemente haya que cambiar muchas cosas en el manejo de los perros y adiestrarles en obediencia básica.

Clienta:

No. Pero yo no tengo tiempo para trabajar con los perros, yo trabajo todo el día. Mejor usted lléveselos a su escuela y me le enseña al papa a que no le pegue al hijo.

Yo:

Señora, lo más importante es saber cuál es la causa que origina la conducta, además ellos deben aprender con usted, usted  y su familia deben ser parte de la solución.

Clienta:

Usted no me entiende, yo necesito que se los lleve, así como en el programa del ENCANTADOR DE PERROS, él los trabaja los arregla y luego le enseña a los dueños.

Yo:

Señora con todo respeto, lo del  ENCANTADOR DE PERROS es un programa de televisión y está bastante alejado de la realidad. Para modificar una conducta hay un proceso a seguir y parte de ese proceso es que ustedes se involucren en el tratamiento.

Clienta:

Usted no me entiende, yo necesito que se los lleve.

Yo:

Señora yo me los puedo llevar a mi escuela, pero siendo ético con usted, adiestrarlos en mi escuela  no es garantía de que luego sus perros corrijan el problema en su casa.

Clienta:

Usted no me entiende, usted es muy radical, mejor no con usted no.

Yo:

Señora no hay ningún problema. Que tenga buena tarde.

Cuántas veces has escuchado decir a tus amigos o familiares dueños de una mascota: “Mande a adiestrar mi perro, pero no me obedece, perdí mi dinero….solo hace caso con el adiestrador y en casa está igual o peor que antes”

Mucha gente cree que educar un perro es similar a conducir un carro : .”Solo quiero sentarme en el asiento delantero y conducir. No me interesa saber todo lo que ocurre debajo del capó” Aprender a girar el volante frenar y acelerar puede ser suficiente, pero solo hasta que algo va mal. Cuando las cosas fallan se necesita un conocimiento más profundo que poner el carro en marcha y pisar el acelerador.

Estoy convencida de que con los perros sucede lo mismo. Necesitamos entender su naturaleza y las leyes que rigen el aprendizaje si queremos educarlos de forma efectiva y convivir con ellos felizmente.

Tomado del libro de adiestramiento canino THE TOOLBOX -Terry Ryan

Hasta la próxima